El vendedor de alfombras

compartir en Facebook

El señor Cerdito se dedica a vender alfombras y tiene justa fama por su habilidad para convencer a sus clientes de la necesidad de comprarle sus productos. Va de puerta en puerta, la verdad es que su simpatía y amabilidad son siempre bienvenidas. Es raro que alguien le mande a paseo o que le dé con las puertas en las narices, cosa muy corriente en su profesión. Un buen día llama a la puerta del distinguido señor don Pato Patón. Está seguro de poder vender a este nuevo cliente su mejor alfombra; por eso cuando don Pato Patón abre con recelo la puerta de su casa, se encuentra envuelto en las redes de don Cerdito.

-¿Quién es usted, buen hombre?.- dice don Pato Patón.

– Buenos días, simpático señor. Vengo a ofrecerle una alfombra de exquisita calidad; procede nada menos que de Samarcanda – ciudad de las “Mil y una noches” – ¡Vea, señor, vea! Es indigna de que la luzca alguien como usted, ¿verdad? – habla y habla el señor Cerdito.

– Pero verá…yo… – responde, vacilante , don Pato Patón.

-Ya veo que le gusta, caballero. ¡Es suya por muy poco dinero! – insiste el señor Cerdito.

Don Pato Patón quisiera decirle muchas cosas a tan audaz vendedor, pero éste no le deja. En un abrir y cerrar de ojos, don Pato Patón se encuentra con que ha comprado una costosa alfombra que ni siquiera deseaba.

Es preciso andarse con cuidado, amiguitos, y no dejarnos liar.

Etiquetas: , ,

Deja un comentario